
Rembrandt · PD
Retrato de la princesa Amalia van Solms
Ficha
La historia
En 1632 Rembrandt tenía poco más de 25 años y acababa de mudarse a Ámsterdam, donde empezaba a hacerse un nombre con retratos. Ese mismo año pintó la célebre Lección de anatomía. Y de pronto le llegó un encargo de otro nivel: retratar a Amalia van Solms, esposa de Federico Enrique de Orange, el estatúder que era el hombre más poderoso de la República holandesa. Probablemente lo recomendó Constantijn Huygens, secretario del príncipe y admirador del joven pintor. El retrato, pensado como pareja del de su marido, la muestra de tres cuartos sobre un fondo oscuro, con la luz cayendo sobre el rostro y el encaje del cuello. Hoy cuelga en París, en el Museo Jacquemart-André, que reunió tres Rembrandt en una mansión del siglo XIX.




