Retrato del conde-duque de Olivares

Diego Velázquez · PD

Retrato del conde-duque de Olivares


Ficha

Año
1638
Técnica
óleo sobre lienzo
Tipo
pintura
Dimensiones
67 × 54,5 cm

La historia

Gaspar de Guzmán, el conde-duque de Olivares, gobernó de hecho la monarquía de Felipe IV durante más de 20 años como valido del rey. Sevillano como el pintor, fue él quien llevó a Velázquez a la corte en 1623 y le abrió el camino. Hacia el final de la década de 1630, cuando se pintó este busto, España se hundía en guerras que no cesaban y en unas cuentas imposibles de cuadrar. Aquí no hay armadura ni caballo, solo el negro sobrio y la golilla blanca, y un rostro cansado, algo hinchado, muy distinto del jinete triunfal que Velázquez había pintado años antes. En 1643, pocos años después de este retrato, el rey lo apartó del poder y lo mandó lejos de Madrid.

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