
Diego Velázquez · PD
Retrato del conde-duque de Olivares
Ficha
La historia
En 1624 Velázquez llevaba apenas un año en la corte de Madrid, y el hombre que aquí retrata es la razón de que estuviera allí. Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, era el valido de Felipe IV, quien gobernaba en nombre del rey, y paisano sevillano que había atraído al joven pintor hacia palacio. Velázquez rondaba los 25 años. Le da a Olivares una pesada cadena de oro, espuelas doradas y la cruz roja de la Orden de Calatrava sobre el pecho, con una mano apoyada sin esfuerzo en la espada. Es el primero de al menos cinco retratos que le haría al ministro en los años siguientes, mientras las dos fortunas subían juntas.




