
Retrato de Wilhelmine Wiggenhauser
Ficha
La historia
La modelo de aquí era de la familia. Wilhelmine Wiggenhauser era tía de Böcklin, una viuda cuyo apellido de casada había sido Lippe-Rumpf, y la pintó en 1849, cuando rondaba los veintipocos años y los retratos de la gente de su entorno eran un modo de seguir practicando. Un cuadro así no tenía encargo ni público. Se quedó en algo privado y doméstico, pequeño y sin firmar. Böcklin acabaría siendo célebre por lugares imaginados y criaturas de fábula, y por eso mismo vale la pena detenerse ante el rostro sencillo y atentamente observado de una mujer real a la que de verdad conocía, una tía posando para su sobrino.




