
Francisco Goya, Prison Interior, 1815. Wikimedia Commons. · PD
Interior de prisión
Ficha
La historia
En sus años más oscuros, ya sordo desde la enfermedad que hacia 1793 le arrebató el oído, Goya pintó una serie de pequeños cuadros de cárceles y manicomios que nadie le había encargado. Este es uno de ellos. En una sala abovedada, apenas rozada por una luz fría que cae de lo alto, unos presos yacen cargados de grilletes y cadenas, casi disueltos en la penumbra. No hay relato ni anécdota, solo el peso del hierro y el encierro. Goya vivió la España de la guerra y de la Inquisición restaurada, cuando las prisiones se llenaban, y en dibujos afines dejó escrito que el castigo podía ser tan bárbaro como el delito. Hoy el cuadro se conserva en el Bowes Museum, en el norte de Inglaterra.




