
Vincent van Gogh · PD
Membrillos, limones, peras y uvas
Ficha
La historia
En el otoño de 1887 Van Gogh llevaba año y medio en París y lo que más le ocupaba era el color. Este bodegón es sobre todo un ensayo sobre el amarillo: casi cada fruta tiene un amarillo distinto y apenas queda un poco de verde, azul y rosa para hacerle frente. En la tela escribió una dedicatoria a su hermano Theo, el marchante que llevaba años pidiéndole que aclarara la paleta. El marco lo pintó él también, en amarillo y ocre, con pinceladas cortas, y es el único marco pintado por su mano que se conserva. Debajo de la fruta hay un paisaje anterior, hecho en esta misma tela y luego tapado.




