
El regreso del hijo pródigo
Ficha
La historia
Es un cuadro pequeño, y en el mismo museo cuelga una pieza que le hace pareja y muestra la otra mitad de la historia, el hijo derrochándolo todo en una vida disipada. Aquí Palma pinta el regreso. El joven se arrodilla en harapos, con los brazos cruzados sobre el pecho, mientras el anciano padre se inclina para acogerlo de nuevo. Por la izquierda acuden a toda prisa tres criados que traen lo que borrará su deshonra, una túnica limpia, sandalias para los pies y un anillo para la mano, las señales de un hijo y no de un sirviente. Palma despoja la escena de casi todo lo demás, ni mujeres hermosas ni mesas servidas, para que nada compita con la inclinación del padre hacia el muchacho. Al fondo, bajo una logia, la casa prepara ya el banquete de bienvenida.




