
La caída de Lucifer
Ficha
La historia
Para un tema tan enorme, el cuadro es pequeño, de unos 127 centímetros de ancho, y la pincelada corre rápida y suelta. Por eso los estudiosos lo consideran un boceto, una prueba para un lienzo mayor. Arriba, en una luz dorada, Dios Padre abre los brazos, y de ese gesto parecen arrancar las filas de ángeles armados que empujan hacia abajo a los rebeldes, amontonados en el borde inferior. Durante mucho tiempo la obra pasó por un Tintoretto. Así la registraron los inventarios Borghese de 1790 y de 1833, y solo en 1891 se atribuyó a Palma el Joven, el pintor veneciano que trabajó hasta la década de 1620. Nadie la ha discutido desde entonces. Llama la atención lo claros que son los colores para una guerra en el cielo, rosas, azules y oro, algo que también subraya el catálogo de la galería.




