
El regreso del hijo pródigo
Ficha
La historia
En el Evangelio de Lucas el padre no deja que el hijo termine la confesión que traía preparada. Manda a los criados sacar el mejor vestido, un anillo para su mano y sandalias para sus pies. Guercino pinta esa orden mientras se cumple. El joven, desnudo de cintura para arriba, saca el brazo de una camisa rota, el viejo padre le ayuda con la manga y un criado con gorra de pluma tiene preparados ropa limpia y un par de zapatos. Las figuras se apiñan y se superponen, y la luz cae sobre ellas a manchas, con la manera inquieta de los primeros años del pintor. Lo pintó en 1619 para el cardenal Jacopo Serra, y en 1720 ya consta en la galería imperial de Viena.




