
El bosque sagrado
Ficha
La historia
Una hilera de figuras vestidas de blanco avanza en lenta procesión hacia una pequeña llama que arde al pie de árboles altos y oscuros. Es un bosque sagrado, esa espesura acotada que los pueblos antiguos reservaban para el culto, donde los propios árboles hacían las veces de templo. Böcklin volvió a este motivo más de una vez. Pintó una primera versión en 1871 y otra en 1886, y esta, de 1882, es la de Basilea. Por entonces vivía de nuevo en Italia, con más de cincuenta años, y se alejaba cada vez más de todo lo que pudiera llamarse un lugar real. No se muestra ningún dios ni se cuenta ninguna historia, solo el silencio de unas personas ante un rito cuyo sentido se ha perdido. El fuego en el linde de los árboles es la única nota luminosa de toda la arboleda.




