
Francisco de Zurbarán · PD
San Hugo en el refectorio de los cartujos
Ficha
La historia
Zurbarán pintó este lienzo hacia 1655 para la Cartuja de Santa María de las Cuevas, el monasterio cartujo que se alzaba a las afueras de Sevilla. Cuenta una leyenda del origen de la orden, y trata de carne. San Hugo, obispo de Grenoble, había mandado carne a los primeros ermitaños cartujos, que discutían si renunciar a ella para siempre, y mientras dormían la comida servida en la mesa se convirtió en ceniza. Tomaron aquello por señal y juraron no volver a probarla. Zurbarán, que se pasó la vida abasteciendo de cuadros a los conventos andaluces, trata los blancos hábitos cartujos casi como un bodegón, cada pliegue de lana sin teñir recogido en una luz pareja. La Cartuja quedó vacía en la década de 1830 y el lienzo pasó al museo de la ciudad, donde hoy se conserva.




