
Leonardo da Vinci, Saint Jerome in the Wilderness, 1480. Wikimedia Commons. · PD
San Jerónimo en el desierto
Ficha
La historia
Hacia 1480 Leonardo da Vinci, todavía en Florencia y antes de marcharse a Milán, empezó este San Jerónimo y nunca lo terminó. El santo, penitente en el desierto, se arrodilla con una piedra en la mano para golpearse el pecho, y a sus pies se abre el león que la leyenda le atribuía como compañero. Aunque apenas está esbozado, se ve la composición entera: el estudio del cuello y el hombro, la torsión del cuerpo, la cabeza vuelta hacia la luz. La tabla estuvo a punto de perderse. A comienzos del siglo XIX apareció partida en varios trozos. Según la historia que se cuenta, el cardenal Fesch, tío de Napoleón, encontró la parte inferior en una tienda de anticuario y la superior sirviendo de tapa a un taburete en el taller de un zapatero, y la mandó recomponer. El papa Pío IX la compró en 1856 para la colección pontificia, y sigue en la Pinacoteca Vaticana.




