
San Jerónimo sellando una carta
Ficha
La historia
A san Jerónimo se le pinta casi siempre traduciendo, escribiendo o haciendo penitencia en el desierto. El Guercino, que hacia 1617 o 1618 trabajaba todavía en Cento, su ciudad natal, lo muestra en un gesto muy poco habitual, sellando una carta. Seguramente va dirigida al papa Dámaso, que en el siglo IV lo animó a traducir la Biblia. De esta escena existen dos versiones. La otra, de la colección de la familia Patrizi, está más acabada, y solo en ella se leen las páginas escritas y el nombre del papa en la carta. Durante casi todo el siglo XX este lienzo pasó por una copia de aquel. Fue enviado en depósito a la Accademia dei Lincei, donde los estudiosos le perdieron la pista, y en 1968 el especialista en el Guercino Denis Mahon lo calificó de buena copia. En 1999 las radiografías de la historiadora Rossella Vodret respaldaron la mano del propio pintor. Cuando en 2000 ambos cuadros se vieron juntos en Padua, Mahon cambió de opinión y acuñó para este una palabra, bozzettone, un gran boceto. Con ella designaba un lienzo del mismo tamaño que el pintor dejaba suelto y sin terminar antes de pintar el gemelo definitivo. Desde entonces han aparecido muchas parejas así. El cuadro perteneció primero a la familia romana Santacroce, que en 1670 lo tasó en 200 escudos, y después a los Torlonia, que lo regalaron a la galería en 1892.




