
Leonardo da Vinci, Saint John the Baptist, 1514. Wikimedia Commons. · PD
San Juan Bautista
Ficha
La historia
Este es, seguramente, el último cuadro que pintó Leonardo, ya entrado en la sesentena, hacia 1513 a 1516, en los años finales de su vida, entre Roma y Francia. San Juan Bautista surge de un fondo completamente negro, sin paisaje ni objeto alguno que lo acompañe. Solo el torso y el rostro emergen de esa oscuridad, modelados con tantas veladuras de sombra que los contornos parecen disolverse en el aire. Es el sfumato de Leonardo llevado al límite, incluso más lejos que en la Gioconda. El santo sonríe con esa expresión ambigua, entre dulce y burlona, que ha desconcertado a la gente igual que la sonrisa de la Mona Lisa. Con una mano sostiene una fina cruz de caña. Con la otra levanta el dedo índice y señala hacia arriba, hacia el cielo, un gesto sobre cuyo sentido exacto se sigue discutiendo. La figura invita y a la vez se guarda algo. Se ha querido ver en ese rostro andrógino los rasgos de Salaì, el joven discípulo que acompañó a Leonardo durante décadas. Cuando el pintor murió en Francia en 1519, esta tabla figuraba entre las pocas que se había llevado consigo hasta el final.




