
Francisco Goya · PD
San Juan Bautista en el desierto
Ficha
La historia
En octubre de 1812 se inventariaron los bienes de la casa de Goya en Madrid. Josefa Bayeu había muerto en junio y había que repartir la herencia con el hijo, Javier. Este lienzo figuraba en la lista. Fuera, la ciudad estaba ocupada por los franceses y acababa de pasar hambre. El cuadro, en cambio, es de devoción privada: el Bautista adolescente, sentado en una roca, apoyado en una cruz larga con la filacteria del Ecce Agnus Dei y la mirada hacia arriba, pensando en la Pasión que anuncia. El color es vivísimo y el dibujo se percibe incluso junto a los negros. Javier lo vendió tras la muerte de su padre, y la pintura pasó por la colección Pereire y por el comercio de París y Londres hasta que el Prado la adquirió en 2003.




