
Diego Velázquez · PD
San Juan Evangelista en la isla de Patmos
Ficha
La historia
Cuando Velázquez pintó esto todavía era un adolescente en Sevilla, sin cumplir los 20, años antes de convertirse en pintor del rey en Madrid. San Juan está sentado con un pesado libro abierto sobre la rodilla y la pluma dispuesta, mirando hacia una pequeña figura luminosa entre las nubes, la visión de la mujer del Apocalipsis que dejaría escrita en el libro de las Revelaciones. Lo llamativo es lo corriente que parece el santo. Velázquez debió de pintar a un joven real de las calles de Sevilla, de pies descalzos y rasgos sencillos, con la misma atención que por entonces prestaba a sus bodegones de cocina. La obra tuvo una compañera con la Inmaculada Concepción, pintada mientras la ciudad celebraba esa creencia, y es probable que ambas colgaran juntas en un convento carmelita.




