
Diego Velázquez, Saint Paul, 1618. Wikimedia Commons. · PD
San Pablo
Ficha
La historia
Cuando pintó este San Pablo, Velázquez era un muchacho de menos de 20 años que trabajaba en Sevilla y aún no soñaba con la corte de Madrid. Se nota de dónde venía. En vez de un apóstol idealizado, pinta a un hombre real, seguramente un modelo de la calle, con manos ásperas y un rostro concreto que podríamos cruzar hoy. La luz entra de lado y talla la figura sobre un fondo oscuro, al modo tenebrista que corría entonces por Sevilla. Solo la espada, atributo del santo, y el gesto ensimismado nos dicen que estamos ante Pablo de Tarso. Es la misma mirada atenta a la gente común que Velázquez llevaría después a los retratos del palacio. El cuadro está en el museo nacional de arte de Cataluña, en Barcelona.




