
Hans Memling · PD
San Esteban
Ficha
La historia
Esta tabla no llega al medio metro de alto. Memling la pintó en Brujas hacia 1479 o 1480, cuando terminaba el gran retablo del hospital de San Juan, y la escala no podría ser más distinta. Era la puerta exterior de un pequeño tríptico portátil, de los que un particular podía cerrar, llevar consigo y volver a abrir para rezar. San Esteban, uno de los primeros diáconos de la comunidad de Jerusalén, viste la dalmática propia de su oficio, azul y con anchas franjas doradas. En la mano alzada sostiene una piedra y guarda otras en un pliegue de la túnica, las de su lapidación, que sirven para reconocerlo. A su espalda, un camino serpentea hacia una ciudad amurallada, y por él unas figuras diminutas representan su historia hasta el martirio. El paisaje continúa en la otra puerta, un san Cristóbal, que el museo de Cincinnati recibió de la misma donante.




