
Luca Signorelli · PD
Retablo de San Onofre
Ficha
La historia
Signorelli firmó y fechó este retablo en 1484 para la catedral de Perugia. Quien lo pagó fue el obispo de la ciudad, Jacopo Vagnucci, natural de Cortona, la misma pequeña población toscana donde había nacido el pintor. Ese vínculo local seguramente ayudó a un artista aún en ascenso a conseguir un encargo tan destacado. La escena es una sacra conversación. La Virgen aparece entronizada con el Niño, que sostiene un lirio blanco, rodeada de santos: detrás, Juan Bautista y Lorenzo; delante, de pie, Onofre, el ermitaño del desierto de cabellos hirsutos que da nombre al altar, junto a Herculano. Estos dos últimos eran los santos protectores de Perugia. Sobre el trono Signorelli colgó un festón tallado de hortalizas en lugar de las flores habituales, un detalle sencillo y terrenal dentro de una escena por lo demás solemne.




