
Sarcófago con Selene y Endimión
Ficha
La historia
En el siglo II d. C., el satírico Luciano escribió en griego un breve diálogo en el que Afrodita interroga a la diosa de la luna, Selene, sobre un joven. Selene confiesa que por las noches baja del cielo hasta el pastor Endimión, dormido en el monte Latmos, en Asia Menor, y se le acerca de puntillas para no despertarlo. Según el mito, a él se le concedió un sueño sin fin, y con ese sueño no envejeció nunca.
La historia encajaba bien en una tumba. Un durmiente amado y visitado, que nunca se ha ido del todo, ofrecía una imagen serena de la muerte, y en los siglos II y III d. C. los talleres de Roma la tallaron una y otra vez en sarcófagos de mármol.
Lo que se ve aquí es el frente de uno de esos sarcófagos, empotrado en la pared. Endimión yace dormido, Selene llega en su carro y a su alrededor se agolpan pequeños Erotes alados, la figura del Sueño y personificaciones del paisaje.




