
Paul Gauguin · PD
El taller de Schuffenecker
Ficha
La historia
Émile Schuffenecker sostuvo a Paul Gauguin durante años, con comidas, un techo cuando no lo tenía y hasta la idea de la exposición de 1889 que mostró al grupo de Gauguin ante el público de París. Gauguin le pagó de forma extraña. Ese mismo 1889 retrató a la familia de Schuffenecker en el propio taller del amigo y lo convirtió en la figura más pequeña y apocada de la escena, arrinconado, con grandes zapatillas, las manos entrelazadas y una mirada inquieta hacia su mujer. No hay pincel en su mano. Ella, en cambio, se yergue serena en el centro. En la pared cuelgan un bodegón y una estampa japonesa, lo más moderno en el París de entonces. Poco después los dos amigos rompieron, y nunca lo arreglaron del todo.




