
Rembrandt · PD
Autorretrato como el apóstol Pablo
Ficha
La historia
En 1661 Rembrandt tenía 55 años y ya había pasado lo peor: cinco años antes lo habían declarado insolvente y había perdido la casa y la colección que amaba. Fuera de moda en Ámsterdam, siguió pintándose a sí mismo una y otra vez. Aquí lo hace una sola vez en toda su obra como una figura bíblica concreta, el apóstol Pablo. La empuñadura de la espada que asoma bajo el manto alude a su martirio por decapitación, y el grueso manuscrito que sostiene son sus epístolas. Con las cejas alzadas y el turbante en la cabeza, un viejo pintor arruinado se mide con el santo que escribía sus cartas desde la cárcel.




