
Peter Paul Rubens · PD
Autorretrato
Ficha
La historia
Hacia 1628 Rubens era tanto diplomático como pintor: viajaba a Madrid y pronto a Londres en misiones entre la corona española y sus enemigos. Aquí se retrató no como un hombre ante el caballete, sino como un caballero, con un ancho sombrero negro y un abrigo oscuro, sin pinceles ni rastro alguno de su oficio. El cuadro nunca estuvo destinado a la venta. Permaneció en su taller como modelo, un rostro que sus ayudantes podían copiar y que los grabadores convertían en retratos del célebre maestro. El fondo apenas está trabajado y el abrigo resuelto con pinceladas amplias, mientras que el cuidado se concentra en los ojos y en la mirada firme y escrutadora que se dirige a sí mismo.




