
Rembrandt · PD
Autorretrato con caballete
Ficha
La historia
1660 no fue un buen año para Rembrandt. Cuatro años antes se había declarado insolvente, y para pagar a sus acreedores había tenido que vender su gran casa de Ámsterdam y la extraordinaria colección de arte y curiosidades que guardaba dentro. Por esas fechas se mudó a una vivienda más modesta al otro lado de la ciudad. Para poder seguir trabajando sin que los acreedores le embargaran cada encargo, su compañera Hendrickje y su hijo Titus montaron un pequeño negocio de venta de arte y lo contrataron a él como asesor. En medio de todo eso se pintó así: de pie ante el caballete, con la paleta y un tiento en una mano y el pincel en la otra, la ropa de trabajo gastada y un sencillo gorro blanco. La luz entra desde lo alto y va a dar de lleno en ese gorro, que brilla más que ninguna otra cosa del cuadro, por encima del rostro cansado de un hombre que a los 54 años seguía plantado ante el lienzo.




