
La mujer en cuclillas
Ficha
La historia
Cuando Bram Hammacher tomó las riendas del museo Kröller-Müller, heredó una norma de su fundadora, Helene Kröller-Müller: la colección solo podía crecer con obras de artistas que ya estuvieran en ella. Hammacher se fijó en que el documento hablaba de pintura y no mencionaba la escultura en absoluto, y lo interpretó al pie de la letra. En 1950 compró tres bronces de Rodin, y esta mujer agachada fue siempre su preferida.
Nació hacia 1882 como una figura de unos 30 centímetros, una condenada más entre las que pueblan La puerta del infierno. Más de 20 años después Rodin la hizo ampliar a tamaño natural, y de esa versión grande procede el vaciado de Otterlo. El cuerpo está plegado en un bloque compacto, con una mano apretada contra el pecho y la otra agarrando el pie. Para Hammacher, el espíritu de escultor de Rodin estaba en el tratamiento de la superficie, en esa piel trabajada a golpes de modelado. En 1953 la instaló en la nueva sala de esculturas, y desde la inauguración del jardín de esculturas, en junio de 1961, está al aire libre, sobre un pedestal de arenisca entre los árboles.

