
El Estudio y el Genio desvelan el antiguo Egipto a Grecia
Ficha
La historia
Cuando se pintó este techo, Egipto acababa de recuperar la voz. En 1822 Jean-François Champollion anunció que sabía leer los jeroglíficos, y en 1826 el Louvre lo nombró conservador de un nuevo departamento egipcio, con salas propias en una serie de galerías recién construidas que se llamaron Museo Carlos X, por el rey. Ese mismo año, el 9 de agosto, la dirección de los Museos Reales encargó a Picot este techo para la cuarta de esas salas. Lo firmó en 1827 y estaba listo cuando las galerías se inauguraron en diciembre.
El tema es una tesis sobre la historia. El Estudio y el Genio levantan el velo de un Egipto sentado para que Grecia, de pie ante él, vea lo que guarda. Los propios autores griegos, Heródoto entre ellos, decían que sus antepasados habían aprendido de los egipcios, y al París de 1827 le gustaba pensar que el arte y la sabiduría de Grecia bebían de una fuente más antigua. Alrededor de la escena central, pintada al óleo directamente sobre el enlucido, corren bovedillas curvas con motivos egipcios y guirnaldas colgantes.
El techo se limpió y restauró en 1978 y 1979. La sala que tiene debajo, la 644, muestra hoy el Egipto de los últimos faraones nativos y de la dinastía griega que terminó con Cleopatra.

