
Alexej von Jawlensky · PD
Noche de verano en Murnau
Ficha
La historia
Las líneas negras que sostienen este pequeño paisaje le llegaron a Jawlensky a través de un monje. En 1907 conoció a Willibrord Verkade, un pintor holandés que había formado parte de los nabis, el grupo de jóvenes artistas parisinos que seguía a Paul Gauguin, y que para entonces era benedictino en la abadía de Beuron, en el sur de Alemania. Verkade pintaba a menudo en el estudio de Jawlensky en Múnich. Ese mismo año fue a visitarlo su amigo Paul Sérusier, el pintor que había llevado las ideas de Gauguin a los nabis, y también trabó relación con Jawlensky. Lo que traían era una forma de construir el cuadro con zonas planas de color encerradas en contornos oscuros, y la idea de que el arte es ante todo un medio de expresión. Aquí, en Murnau, uno o dos años después, una tarde de verano queda resuelta con unas pocas manchas sueltas de colina y prado, y solo el centro del cuadro tiene algún detalle. Gabriele Münter, que pintaba entonces paisajes muy parecidos, lo regaló al Lenbachhaus en 1960.




