
La adoración de los Reyes Magos
Ficha
La historia
Ter Brugghen firmó y fechó este lienzo en 1619, unos cinco años después de volver de Roma a Utrecht, y en él conviven dos maneras de pintar. Las figuras se apiñan en posturas bastante rígidas, y los colores vivos, los rojos y azules de los mantos, pertenecen aún al manierismo, que para entonces ya parecía anticuado. Los rostros son otra cosa. El Niño, en el regazo de su madre, alarga la mano hacia la copa que le ofrece el anciano rey arrodillado y parece un bebé de verdad, sin idealizar, un realismo que remite al italiano Caravaggio. Detrás, un rey negro sostiene un vaso dorado, y en el borde asoman un caballo y un camello. El Rijksmuseum compró la obra en 1970.




