
El alquimista
Ficha
La historia
Un hombre remueve algo en un cuenco con un libro abierto en la otra mano, rodeado de calderos extraños, pequeños hornillos y recipientes de vidrio. Hacia 1650 cualquiera sabía cómo terminaba esa historia. En 1558 Pieter Bruegel el Viejo había dibujado para un grabado a un alquimista que arruina su casa, con la mujer sacudiendo una bolsa vacía, los niños rebuscando en un armario vacío y, al fondo, toda la familia camino del asilo de pobres. Casi un siglo después el tema seguía vendiéndose en Flandes, y David Teniers, casado con la nieta de Bruegel, lo pintó una y otra vez. Aquí no aparece la familia, solo el alquimista y sus aparatos. Para el público de entonces era el hombre que tiraba su dinero intentando fabricar oro y acababa mendigando. Esta tabla pequeña perteneció después a los príncipes de Orange, que la tenían en su palacio de Het Loo.




