
Bartolomé Esteban Murillo · PD
La aparición de la Virgen a San Ildefonso
Ficha
La historia
El cuadro está lleno de gente, y sin embargo nadie distrae de lo que ocurre en el centro. Murillo aprovecha la multitud para un estudio variado de expresiones y de posturas, y reserva el lugar principal de la composición a la dádiva, la casulla que la Virgen impone al arzobispo. En esa prenda se recrea en el color y en las texturas, porque es el nexo que une lo sobrenatural con lo terrenal. La Virgen es clásica y elegante en el gesto, rodeada de un halo de luz y idealizada en la expresión. Ildefonso, que la mira embelesado, tiene unos rasgos de fuerte realismo. Entre los dos aparecen dos ángeles que, a diferencia de lo habitual en Murillo, ya han abandonado la infancia. La tela es de hacia 1655 y mide tres metros y nueve centímetros de alto.




