
Gustave Courbet · PD
Las bañistas
Ficha
La historia
En el Salón de 1853, el primero del nuevo imperio, este cuadro provocó un escándalo casi unánime. No indignaba el desnudo en sí, sino de quién era ese cuerpo: una mujer robusta y muy real, de carnes pesadas, saliendo del agua en un bosque, sin nada de diosa ni de ninfa. Se cuenta que el propio Napoleón III la emprendió contra la tela. A los críticos les repugnaban tanto esas carnes como el paisaje apenas esbozado del fondo. Y sin embargo el cuadro cambió la suerte de Courbet: un coleccionista de Montpellier, Alfred Bruyas, lo compró por 3.000 francos, y con ese dinero y esa amistad el pintor ganó por fin su independencia.




