
La casa ciega
Ficha
La historia
Hacia 1892 Degouve de Nuncques había dejado la academia de Bruselas y aprendido a pintar por su cuenta, buena parte de ello de noche. El lienzo es pequeño: una casa oscura de fachada casi ciega, dos ventanas encendidas por dentro y, ante ella, un agua quieta que sostiene el reflejo. La tituló La maison aveugle, la casa ciega, y más tarde habló de una naturaleza sombría que le ponía delante un espejo. No sucede nada en la escena, y en esa quietud reside todo su efecto. Unos 30 años después, un belga más joven, René Magritte, empezó a pintar calles donde una casa iluminada se alza bajo un cielo de pleno día, y este cuadro sereno se cita a menudo como antecesor de aquellas imágenes. Es una de las más de 20 obras suyas que conserva el Museo Kröller-Müller, el mayor conjunto de su arte reunido en un solo lugar.

