
Jean-Baptiste Greuze · PD
El cántaro roto
Ficha
La historia
Estamos en 1771, en plena moda de la sensibilidad. Se llora en el teatro, se admira la virtud, y Greuze es el pintor que Diderot elogia por sus escenas morales. Aquí, sin embargo, no hay escena de familia ni lección. Una muchacha está sola junto a una fuente, el cántaro roto bajo el brazo, las flores del delantal esparcidas. El motivo no era nuevo. El cántaro roto servía desde antiguo como emblema de la inocencia perdida, y el público de entonces captaba la alusión de inmediato. Greuze la presenta con dulzura y un punto de tristeza, el escote suelto, el rostro todavía infantil. Poco después la tela entró en las colecciones reales, y hoy se contempla en el Louvre.




