
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Cristo crucificado
Ficha
La historia
El fondo nublado y tenebroso es lo primero que hace el cuadro: crea el contexto dramático en el que se expone el sacrificio. Después actúa la luz, que modela el cuerpo, y el breve giro del torso y de las piernas, que acentúa la sensación de bulto redondo. Murillo lo pintó hacia 1675 sobre un lienzo de ciento ochenta y cinco centímetros de alto, tamaño de iglesia y no de oratorio. Es una de las obras donde mejor se aprecia lo que el sevillano tomó de las estampas y las pinturas de Anton van Dyck. En los papeles del museo aparece ya dentro de la Colección Real, con fecha de ingreso en 1819.




