
El borracho, Zarauz
Ficha
La historia
Sorolla veraneó en Zarauz en 1910 y, lejos de la playa, se metió en la penumbra de una taberna, donde pintó seis escenas. Durante diez años se había dedicado sobre todo al retrato y a las playas soleadas, y aquí volvía por primera vez desde 1899 a un tema social áspero. Cinco hombres se apiñan en torno a una mesa con botellas. El borracho principal, vaso en mano, sonríe al pintor con los ojos aguados, otro le ofrece más sidra para burlarse de él, y un muchacho clava en nosotros una mirada hostil. Sorolla anotó que aquel hombre se llamaba Moscorra, aunque en euskera la palabra significa precisamente borracho, así que quizá entendió mal lo que le dijeron. Es un boceto grande y rápido, con las figuras cortadas por los bordes como en una instantánea torpe. Lo apreciaba lo bastante como para mandarlo en 1911 a su retrospectiva de Chicago.




