
Francisco Goya, El albañil borracho (boceto), 1786. Wikimedia Commons. · PD
El albañil borracho (boceto)
Ficha
La historia
Este óleo mide 35 por 15 centímetros y cabe en dos manos. Es la propuesta que Goya presentó en 1786 para un tapiz del comedor del príncipe de Asturias en El Pardo, y lo que enseña es una broma. Dos obreros bajan del andamio a un compañero borracho, sin calzón y con un zapato perdido, y a ninguno de los dos se le va del todo la sonrisa. Cuando desarrolló la escena en el cartón definitivo, de más de dos metros y medio de alto, las sonrisas desaparecieron, los rostros se llenaron de preocupación y el borracho pasó a ser un albañil herido. Por esos años la corte preparaba sus primeras órdenes sobre la seguridad de los andamios y el socorro a los operarios accidentados. Los estudiosos aún discuten si el boceto precede al cartón o es una variante pensada aparte.




