
Peter Paul Rubens · PD
La educación de María de Médici
Ficha
La historia
En la Florencia de finales del siglo XVI, el pintor de la corte Jacopo Ligozzi daba clases de dibujo a una niña de la casa Médici que además cantaba y tocaba el laúd. Era María de Médici. Había perdido a su madre a los tres años y a su padre a los 12, y en el Palacio Pitti la criaba una institutriz junto a su única hermana superviviente. Décadas después, ya reina madre de Francia, encargó a Rubens la historia de su vida para la galería del Palacio de Luxemburgo, en París, y aquí esa infancia pasa a manos de los dioses. Minerva, con casco, se inclina sobre el papel de la niña, en una postura que el Louvre relaciona con santa Ana enseñando a la Virgen niña. Mercurio baja en picado con su caduceo y las tres Gracias le ofrecen una corona de flores. Al músico de la viola da gamba unas guías antiguas lo llaman Apolo y otras, Orfeo. En el suelo quedan un laúd, una paleta con pinceles y una cabeza esculpida que el museo identifica con Platón.




