
La buenaventura
Ficha
La historia
En 1816 el Louvre necesitaba cuadros. Tras Waterloo, los aliados habían recuperado buena parte de lo que los ejércitos de Napoleón se habían llevado a París, y el gobierno de Luis XVIII compraba obras para volver a llenar las salas. Esta buenaventura se adquirió a una tal madame Sabonadière y entró en el museo atribuida a Bartolomeo Manfredi, el seguidor de Caravaggio cuyas escenas de taberna y de calle imitaron en Roma muchos pintores llegados del norte.
Así siguió durante más de un siglo. En 1935 el historiador del arte italiano Roberto Longhi se la devolvió a Nicolas Régnier, que había aprendido esa manera en Roma y se la llevó a Venecia, donde se instaló en 1626.
El Louvre sitúa esta escena de quiromancia en sus primeros años venecianos y destaca el esmero con que pinta las telas, sus brillos y los efectos de transparencia. En 1968 la pintura se trasladó a un lienzo nuevo y se restauró.

