
Diego Velázquez · PD
El bufón Calabacillas
Ficha
La historia
En la década de 1630, Velázquez trabajaba para la corte de Felipe IV, donde el retrato solía obedecer a la jerarquía y al decoro. Por eso este bufón resulta tan singular. Está sentado casi a ras del suelo, con las manos enlazadas sobre una rodilla, vestido de verde oscuro, con ancho cuello blanco y puños claros, y muestra una expresión poco común en Velázquez. Los estudios del Prado señalan que es uno de los escasos retratos del pintor con una sonrisa tan abierta. En la imagen de un rey o de un noble, algo así habría sido impensable. La figura suele identificarse con Juan Calabazas, llamado Calabacillas, un bufón de corte documentado en Madrid desde 1632 hasta su muerte en 1639. La calabaza colocada a su lado ayudó a devolverle ese nombre, después de mucho tiempo de confusión con el llamado Bobo de Coria.




