
El Juicio Final
Ficha
La historia
Antes de que Miguel Ángel pudiera empezar el Juicio Final, había que despejar la pared del altar de la Capilla Sixtina. Clemente VII planteó el encargo a comienzos de la década de 1530, su sucesor Pablo III lo confirmó y la pintura ocupó los años de 1536 a 1541. Lo que ya había en el muro se sacrificó. Desapareció el fresco de la Asunción de la Virgen que Perugino había pintado para el altar original, se tapiaron dos ventanas y también dos de las lunetas con los antepasados de Cristo que el propio Miguel Ángel había pintado unos 25 años antes.
En su lugar surgió un muro de cuerpos desnudos que suben y caen alrededor de Cristo, y no a todos en la corte papal les gustó. El maestro de ceremonias del papa, Biagio da Cesena, protestó porque tantos desnudos no cabían en un lugar tan venerable. Según el biógrafo Giorgio Vasari, Miguel Ángel respondió dándole la cara de Biagio a Minos, el juez del inframundo, abajo en el rincón derecho, con orejas de burro y una serpiente enroscada al cuerpo. La objeción sobrevivió a Biagio. Después de que el Concilio de Trento endureciera las normas sobre las imágenes sagradas, el pintor Daniele da Volterra recibió el encargo, a partir de 1564, de cubrir con paños las figuras más expuestas, y los romanos lo apodaron il Braghettone, el de los calzones. La restauración terminada en 1994 retiró muchos añadidos posteriores pero conservó los suyos, como parte de la propia historia del fresco. Justo debajo de Cristo, san Bartolomé sostiene la piel que le arrancaron en su martirio, y en su rostro flácido suele reconocerse al propio Miguel Ángel.




