El encuentro de David y Abigaíl
Ficha
La historia
Las figuras de este gran lienzo no son en realidad David y Abigail. Son una familia de Dordrecht, Lowijs Molenschot y su mujer Janneken, que se hicieron retratar por Cuyp con el ropaje de un relato bíblico. Es el pasaje del primer libro de Samuel en que Abigail sale al encuentro del futuro rey David con regalos para evitar que se vengue de su casa. A las familias holandesas acomodadas les gustaban estas pinturas, un retrato historiado, donde personas vivas asumen papeles de la Escritura y presiden la mejor sala de la casa. De esta se sabe que colgaba en el gran salón trasero de la casa Molenschot. A Cuyp se le recuerda por sus paisajes luminosos y su ganado, de modo que una escena tan poblada de figuras es rara en su mano. Las escarpadas colinas del fondo no son inventadas: las había dibujado pocos años antes en un viaje Rin arriba hasta Nimega.




