
Gustave Courbet · PD
El encuentro, o ¡Buenos días, señor Courbet!
Ficha
La historia
En este cuadro de 1854 Courbet se pinta a sí mismo como un caminante orgulloso. A la derecha, con la barba levantada y la mochila de pintor a la espalda, saluda en un camino polvoriento cerca de Montpellier a su mecenas, Alfred Bruyas, que se ha acercado con su criado y su perro a recibirlo. Lo curioso es quién manda en la escena: no el rico que paga, que se descubre con respeto, sino el artista, plantado y seguro de sí mismo. La gente lo apodó enseguida Buenos días, señor Courbet. El cuadro pertenece a la colección que Bruyas legó al museo Fabre de Montpellier, la ciudad de aquel encuentro.




