
La pesca milagrosa
Ficha
La historia
En 1740, más de 20 años después de la muerte de Jouvenet, François-Bernard Lépicié, secretario de la Real Academia de Pintura, contó cómo se había preparado este cuadro. Jouvenet, escribió, solo se fiaba de la naturaleza, así que antes de pintarlo se fue a Dieppe, el puerto pesquero del canal de la Mancha, e hizo allí muchísimos estudios, observando con atención los colores del mar, el cielo y la orilla a la vez. Sea cual sea la verdad de la anécdota, el realismo de la pesca impresionó desde el principio. Los peces plateados se derraman por el primer plano, y a la derecha dos hombres con los brazos desnudos y la cabeza envuelta en un paño tiran de las cuerdas echando atrás todo el cuerpo.
La escena procede del Evangelio de san Juan. Tras una noche sin pescar nada, los discípulos echan la red donde Cristo les indica, y se llena tanto que apenas pueden sacarla. Él está en el centro con los dos brazos alzados.
El lienzo era uno de los cuatro pintados para la nave de Saint-Martin-des-Champs, en París. Eran tan grandes que en el Salón de 1704 hubo que exponerlos al aire libre, en el patio del Louvre. Al parecer, Jouvenet les dio los últimos toques en 1706, ya colgados en la iglesia, y eso explicaría la fecha junto a su firma.


