
Diego Velázquez · PD
La costurera
Ficha
La historia
La joven cose con la cabeza inclinada, y sus manos están apenas esbozadas, borrosas por el movimiento o quizá porque Velázquez nunca terminó el cuadro. Esa condición inacabada es justamente lo que hoy lo hace fascinante, porque deja ver cómo trabajaba el pintor, resolviendo zonas enteras con unos pocos toques sueltos. Se pintó hacia 1640 en Madrid, donde Velázquez era ya pintor del rey Felipe IV y pasaba sus días en el Alcázar. Algunos han querido reconocer en la modelo a su hija Francisca. El rostro, terminado y dulce, contrasta con el remolino sin acabar de las manos, donde todavía se adivina el dibujo previo.




