
Bartolomé Esteban Murillo · PD
El hijo pródigo recibe su herencia
Ficha
La historia
La palabra del título es jurídica. El hijo menor no recibe un regalo, recoge su legítima, la parte de la herencia que la ley le reservaba, y por eso la escena se resuelve en una mesa, una silla y unas monedas que cambian de mano. Murillo contó la parábola en seis lienzos grandes, hoy en Dublín, y en cuatro pequeños que conserva el Prado. De ese grupo reducido faltan justamente dos episodios: la expulsión de la mancebía y el regreso a la casa paterna, el momento que casi todos los pintores eligen. No se sabe si se perdieron o si nunca llegaron a pintarse. La tela mide 34 centímetros de ancho y entró en el museo desde la Colección Real.




