
Bartolomé Esteban Murillo · PD
El hijo pródigo malgastando su herencia
Ficha
La historia
Veintisiete centímetros de alto, la pincelada casi deshecha, y sin embargo todo el episodio cabe dentro. La mesa del festín, las mujeres, y a la izquierda un músico inclinado sobre un laúd, el instrumento doméstico por excelencia hacia 1660. Murillo pintó esta misma escena en tamaño grande dentro de una serie de seis lienzos que hoy está en Dublín. En aquel cuadro había al fondo un edificio en ruinas que el pintor acabó tapando. La radiografía de este lienzo pequeño demuestra que la ruina nunca llegó a existir aquí, de modo que la versión reducida se hizo a la vez que la grande o después de terminarla. Se entiende entonces como un ricordo, un recuerdo guardado en el taller. En el inventario de 1814 a 1818 figuraba entre las pinturas almacenadas del Palacio Real.




