
Bartolomé Esteban Murillo · PD
El hijo pródigo despidiéndose de su hogar
Ficha
La historia
El Prado conserva cuatro lienzos pequeños con escenas de la parábola del hijo pródigo. Repiten, con una factura muy deshecha, las composiciones de los seis grandes que desde 1987 están en la National Gallery of Ireland de Dublín, donación de Alfred y Clementine Beit. Faltan dos escenas de la serie, la expulsión de la mancebía y el regreso al hogar paterno, y no se sabe si se perdieron o si Murillo no llegó a pintarlas. Durante mucho tiempo tampoco se supo para qué servían estos cuadritos. Una radiografía aclaró parte del asunto. En el lienzo grande de Dublín hay al fondo un gran edificio en ruinas que el pintor cubrió con pintura, y en la radiografía de este de aquí, de 27 por 34 centímetros, no aparece rastro alguno de él. Cuando lo pintaba ya había renunciado a ese edificio, lo que descarta que fuera un trabajo preparatorio o una pieza de presentación para el cliente. Queda la idea del ricordo, el recuerdo que el pintor guardaba de sus obras más trabajadas.




