
La recuperación de la isla de San Cristóbal
Ficha
La historia
En 1629 la escuadra de don Fadrique de Toledo, camino de América para escoltar la flota de la plata, recaló en San Cristóbal, una isla pequeña de las Antillas. Los ingleses y franceses que se habían asentado allí fueron expulsados, sus plantaciones quemadas y los colonos deportados. Un año después habían vuelto, y la paz que España firmó en 1630 les permitió quedarse.
Castello firmó el lienzo en 1634, cuando la isla llevaba tiempo otra vez en manos ajenas, y aun así colgó en el Salón de Reinos, la pieza de trono del Buen Retiro, en un muro de 12 victorias. Don Fadrique ocupa el primer término con el bastón de mando. Detrás quedan la flota española y el fuerte ardiendo. El rostro y la indumentaria repiten los que Juan Bautista Maíno le había dado en otro cuadro de la misma sala.
En el anverso está pintado el número 2674 de la antigua colección real. Hacia 1814 el cuadro ya no colgaba en ninguna parte. El inventario de aquellos años lo registra entre las pinturas descolgadas y amontonadas en el callejón de las tribunas del Palacio Real de Madrid.