
John Singer Sargent · PD
La esfinge y la quimera
Ficha
La historia
Gustave Flaubert trabajó a ratos durante un cuarto de siglo en La tentación de san Antonio, un libro en el que, a lo largo de una sola noche, desfilan ante el ermitaño del desierto dioses, herejes y monstruos. Hacia el final se encuentran dos de ellos delante de él. La Esfinge representa lo Desconocido y dice que guarda su secreto, con la mirada fija en un horizonte inalcanzable mientras el mar se revuelve y las ciudades se derrumban. La Quimera representa la Fantasía, ligera y alegre, que descubre a los hombres perspectivas deslumbrantes, planes de felicidad y sueños de gloria. Después cada una dirige a la otra una sola frase. Oh Fantasía, llévame en tus alas para distraer mi tristeza, pide la Esfinge. Oh Desconocido, responde la Quimera, estoy enamorada de tus ojos. Según la guía que el museo publicó en 1922, ese pasaje dio a Sargent la idea de una de las cuatro grandes pinturas ovaladas de la cúpula. Su Esfinge es una cabeza de piedra sobre un bloque en forma de pirámide, con el tocado y la poderosa garra de la Gran Esfinge de Guiza, y la cara vuelta hacia arriba. La Quimera flota muy cerca, una mujer de pelo suelto al viento con alas en lugar de brazos, y de sus tobillos cuelgan cadenas rotas.




