
El beso robado
Ficha
La historia
Cuando Benjamin West firmó este lienzo en 1819 tenía 80 años y llevaba casi tres décadas presidiendo la Royal Academy de Londres. El rey al que debía su carrera, Jorge III, vivía ya ciego y trastornado, apartado en Windsor. Jorge III murió en enero de 1820. West, dos meses después.
Un joven roba un beso a una muchacha que se recuesta en sus brazos con una guirnalda de flores en alto, mientras otras jóvenes miran desde la derecha. Es un cuadro grande, de más de metro y medio de ancho, y West nunca lo vendió. Seguía entre sus obras en mayo de 1829, cuando sus hijos las sacaron a subasta en Londres, y salió como lote 155.
En 1913 era de George Robert White, un hombre de negocios de Boston, que ese mismo año lo prestó al Museo de Bellas Artes. Su hermana Harriet Bradbury lo legó al museo en 1930.




